Páginas

miércoles, 22 de julio de 2015

Mira hacia atrás.

"Pase lo que pase sentiré que me faltaron dos o tres eternidades para decírtelo todo".
Lo que nunca te dije - Critika y Saik.

Por momentos echo la vista hacia atrás, hacia el pasado. Como puede cambiar la vida con el paso de los años ¿verdad?. En mis casi veinte años he pasado por muchos altibajos, pero con o sin ayuda he podido salir de ellos. Todos los días hay algo nuevo por lo que luchar, algo que solucionar y algo que por supuesto, no podemos dejar escapar.

¿Os imagináis que sería lo que yo jamás dejaría escapar? No, no creo que lo imaginéis. 

Yo jamás dejaría escapar a todas esas personas que, estando o no a tu lado están ahí siempre. Esas que si tienen que decirte verdades las dicen, aunque duelan. Esas amistades son las mejores, esas en que la mentira no existe, esas en las que la confianza es la base de todo. Está claro que conocidos tenemos muchos, pero amigos contados con los dedos de una mano.

Algunos quizás lo veáis una chorrada o otros simplemente os identifiquéis, pero yo a personas que no conozco en persona, personas que están ahí día si y día también, para mi no son simple conocidos a través de Internet, para mi son amigos, si, amigos.

Hago un pequeño paréntesis y me refiero a ellas, a cinco personas que las considero más que amigas, las considero MIS hermanas. Si, mis hermanas. ¿Sabéis por qué? Porque a pesar de la distancia, a pesar de todos esos kilómetros que nos separan, están ahí pase lo que pase y me han demostrado muchísimo más que gente que puedo ver cuando quiera. Está claro que la distancia separa cuerpos, pero no corazones. Aún parece que fue ayer cuando empezamos a hablar con un "¡Hola! Yo me llamo __ ¿y tú?".

Es echar la vista hacia atrás y ponerme sensible, a todos nos pasa, sentir cierta nostalgia por momentos y recuerdos del pasado.

No os olvidéis nunca de vivir vuestro presente, día a día, echando la vista hacia el pasado, pero pensando en un futuro.

Medianoche.

Ya no queda nada para que sea medianoche... ¿medianoche? Es increíble ver como la vida pasa por delante de nuestros ojos en un abrir y cerrar de ojos, de repente, en apenas horas, minutos y segundos. Hagamos las maletas con lo imprescindible y larguémonos, lejos, donde nos podamos perder y que por un tiempo nos de igual lo rápido o lenta que pase la vida. A veces, ocurre, que para encontrarnos a nosotros mismos nos hace falta perdernos, si, perdernos. Recorrer miles de kilómetros hasta encontrar el lugar perfecto en el que perderse (encontrarnos).

Sería precioso. Imagina un lugar en donde solo existiese la calma, el mar, las risas, un par de fotos ridículas, corazones rotos dispuestos a curarse y por supuesto, un par de cervezas. Sería nuestro sueño perfecto, hecho realidad... ¿realidad? Lo que daríamos cada uno de nosotros por cambiar nuestra realidad de cada día, por un sueño de un día.

Por desgracia (o no), cada uno vivimos nuestra vida de manera diferente. Algunos caminos se cruzan y otros se bifurcan. Dentro de nosotros siempre tendremos esa cara que sueña tanto dormida como despierta con su vida ideal, esa que le encantaría vivir en un día. Pero... Todo pasa por algo."Como dije, en horas, minutos y segundos".


lunes, 20 de julio de 2015

Frágil ante él.

Llega el momento en el que crees que ya no sientes nada por esa persona, esa que te hizo sentir de todo. Esa persona que de un día para otro rompe todos tus esquemas haciéndote sentir lo peor del mundo por culpa de terceras personas. Llegan esas noches de bajones en las que lloras sin parar y te repites a ti misma "eres idiota, no puedes llorar por un tío y menos un niñato como él". Coges y te armas de valor, te pones una coraza y te propones ser fuerte.

Pasan los días y no sabes nada de él, no te habla. Vuelves a sonreír, a ser feliz y a no llorar. Sales de fiesta con las amigas y de repente aparece un chico, ese que te hace reír, que te hace sonreír como nunca lo hiciste y te hace sentir que eres lo mejor en ese momento. 

Hasta que llega un día en el que esa persona te vuelve a hablar, te ve y te sonríe, te habla como si nada hubiese pasado y joder, la coraza cae, vuelves a ser débil, demasiado débil. 

Sólo bastaron unos segundos, una mirada y una sonrisa para volverte frágil ante él.